A cargo del Dr. Giovanni Scalisi (Esp. en Odontoestomatología) ¡Los grandes fumadores deben resignarse con el tiempo a tener una sonrisa... sin dientes! (Journal of Periodontology) El humo, tanto activo como pasivo, tiene un fuerte impacto negativo en la salud hasta el punto de ser considerado la principal causa de muerte evitable en los países industrializados. Los daños considerados mayores afectan al sistema respiratorio y cardiovascular, sin embargo, recordando que la boca es la puerta de entrada del humo, también se cuentan numerosas patologías, a menudo subestimadas o incluso desconocidas, que afectan a la cavidad oral. Son unas 4000 las sustancias nocivas producidas por la combustión del cigarrillo, entre ellas muchas son tóxicas e irritantes, otras tienen poder cancerígeno. Veamos en detalle qué determina el hábito tabáquico a lo largo del tiempo en los tejidos de la cavidad oral y en el aparato estomatognático. EL ESMALTE La formación de manchas y pigmentaciones, de color amarillo a marrón en los dientes naturales y en las restauraciones conservadoras y protésicas sigue siendo el daño más conocido y probablemente también el más visible. El aumento de la formación y depósito de sarro (placa bacteriana calcificada) determina una alteración de la superficie dental que, al volverse más rugosa, favorece un mayor depósito de placa y, por lo tanto, una mayor susceptibilidad a la caries. El humo de la pipa puede causar el desgaste de los bordes de los dientes frontales, debido al traumatismo repetido. LAS ENCÍAS El humo del cigarrillo, al provocar hipooxigenación tisular, favorece la selección en la placa de bacterias más agresivas, anaerobias, que a menudo son responsables de formas graves de periodontitis (inflamación de los tejidos de soporte del diente, del periodonto). Los daños provocados a medio-largo plazo están representados por el aumento de la movilidad dental debido a la marcada reabsorción del hueso alveolar y de la encía marginal con la consiguiente pérdida de dientes. Esta condición, en los grandes fumadores, es hasta 3 veces más frecuente que en los no fumadores.


ENFERMEDADES DE LAS MUCOSAS La candidiasis es una infección fúngica frecuente en pacientes con sistema inmunitario comprometido (diabéticos, inmunodeprimidos, ancianos, oncológicos). Se presenta con manchas blancas en la superficie mucosa que, si se raspan, suelen ser removibles. El humo, al reducir las defensas inmunitarias locales y generales, predispone frecuentemente al desarrollo de candidiasis oral. IMPLANTES DENTALES El humo de tabaco empeora y ralentiza la cicatrización de las heridas tras intervenciones de cirugía oral. En particular, en implantología el hábito de fumar aumenta de 3 a 6 veces el riesgo de un fracaso implantario a corto y medio plazo. El riesgo de periimplantitis (infecciones alrededor de los tornillos implantarios) es de tres a cinco veces mayor respecto a los no fumadores. LAS HERIDAS QUIRÚRGICAS Es sabido que el humo de tabaco ralentiza la cicatrización de las heridas; además de influir negativamente en las defensas locales de la boca (inmunoglobulinas y células inmunitarias), la hipooxigenación tisular de la cavidad oral altera los procesos fisiológicos de curación y reparación posteriores a la cirugía oral. Las alveolitis post-extracción (infecciones del hueso tras la extracción dental) son cuatro veces más frecuentes en los fumadores respecto a los no fumadores. BRUXISMO El significado en lengua griega (βρύχω) es literalmente “rechinar los dientes”: se trata de un fenómeno que afecta del 5 al 20% de la población, bastante subestimado, y puede manifestarse como rechinamiento y frotamiento involuntario e inconsciente de los dientes de la arcada superior contra los dientes de la arcada inferior. En una forma más sutil, el bruxismo puede manifestarse a través del apretamiento mandibular, condición que induce a mantener los músculos rígidos, en posición fija, sin ningún contacto dental, y este último es considerado por los expertos como uno de los fenómenos emergentes del nuevo milenio. En los fumadores se ha encontrado bruxismo con una frecuencia cinco veces mayor respecto a los no fumadores, probablemente porque la nicotina tiene acción dopaminérgica. Según algunos investigadores, la liberación de dopamina también parecería estar involucrada en la regulación de las emociones activadas en situaciones de malestar y ansiedad, además de estar implicada en el desarrollo de comportamientos orales repetitivos (apretar o rechinar los dientes, masticar chicles o morderse las uñas, etc.). Una de las consecuencias más evidentes del bruxismo es el desgaste excesivo y anómalo de los dientes y la presencia de astillamientos o fisuras tanto en la dentadura natural como en restauraciones odontológicas, como coronas, incrustaciones, carillas y empastes. A menudo también aparecen dificultades funcionales en los movimientos normales de apertura y cierre de la boca, cefalea, otalgias y trastornos de los músculos masticatorios y de la articulación temporomandibular.


LEUCOPLASIA: es una típica lesión de la cavidad oral que se encuentra en aproximadamente el 4% de los adultos y está fuertemente correlacionada con el uso de tabaco (70-90%). Se presenta como una placa blanquecina, a veces rugosa, localizada la mayoría de las veces en la mucosa interna de los labios y las mejillas y puede ser dolorosa y en ocasiones puede alterar la percepción del sabor de los alimentos. La leucoplasia relacionada con el tabaquismo puede desaparecer completamente en aproximadamente el 75% de los casos o mostrar una regresión dentro de los 12 meses si el paciente deja de fumar. En general, alrededor del 6% de las leucoplasias, después de 10 años desde el diagnóstico, sufren transformaciones malignas, mientras que las lesiones que ya presentan displasia se transforman en el 16-36% de los casos (Reichart 2001). Estos porcentajes están estrechamente ligados a los factores de riesgo (ej. tabaco) y al mantenimiento de los mismos después del diagnóstico. La leucoplasia debe considerarse en cualquier caso una posible lesión precancerosa y como tal ser cuidadosamente monitorizada. Ya es sabido que el tabaco en todas sus formas causa cáncer oral. Más del 80% de todos los carcinomas orales se atribuyen al uso de tabaco. El cáncer oral incluye el de labio, lengua, encía, mucosas de la boca, orofaringe (parte inicial de la garganta).
TUMOR DE LA CAVIDAD ORAL







